Dos tierras. Una identidad.
Nos inspiramos en el folclore de la lucha libre mexicana y en el ícono del Santo, con un toque femenino.
Pero también en la vida que construimos aquí.
Somos padres, profesionistas y deportistas.
Queríamos que nuestro producto fuera coherente con nuestra forma de vivir.
Por eso adaptamos la receta familiar: sustituimos aceites refinados por uno de los grandes regalos de España, el aceite de oliva extra virgen.
Elegimos cada ingrediente con intención:
100% naturales.
Sin conservadores.
Sin gomas.
Sin azúcar.
Sin cosas raras.
Solo salsa de verdad